Steven Spielberg vuelve a la ciencia ficción con El día de la revelación, una película que llevaba meses esperando desde que vi el primer tráiler. Aquel mismo día decidí que quería verla en el cine, y en cuanto tuve la oportunidad me senté en la butaca dispuesto a descubrir qué tenía preparado el director de E.T., La guerra de los mundos y Encuentros en la tercera fase.
Salí emocionado.
No porque sea una película perfecta, que no lo es, sino porque conecta con muchas de las historias, películas, series y misterios que han acompañado a los aficionados a los extraterrestres durante décadas.
Un comienzo que no era lo que esperaba
La película arranca de una forma muy distinta a la que imaginaba.
Esperaba una introducción más centrada en la gran revelación, en el misterio extraterrestre o incluso en la guerra mundial que se menciona durante la historia. Sin embargo, Spielberg apuesta por un inicio cargado de persecuciones y acción que, por momentos, me recordó más a Terminator que a una película de contacto extraterrestre.
No me disgustó, pero sí creo que la película habría ganado fuerza si hubiese dedicado más tiempo a mostrar el conflicto global que está viviendo la humanidad. Tener a una periodista como protagonista era una oportunidad perfecta para enseñarnos noticias impactantes de la guerra y hacernos sentir que el mundo estaba al borde del colapso.
Es una idea muy potente que, en mi opinión, queda desaprovechada.
Una conexión personal inesperada
Aunque el arranque no era exactamente lo que esperaba, la película empezó a ganarme rápidamente.
Por un lado, el protagonista es informático, algo con lo que conecté inmediatamente porque yo también me dedico a la informática.
Por otro, la protagonista posee ciertas habilidades especiales que me recordaron muchísimo a un poder que utilicé para el personaje principal de mi propia trilogía de ficción, El enigma de los dioses.
Fue una coincidencia curiosa, pero suficiente para que me implicara todavía más en la historia.
Cuando la ficción sobra un poco
Aquí aparece uno de los aspectos que menos me convencieron.
La película ya tiene una premisa enorme: gobiernos ocultando información extraterrestre durante décadas, documentos clasificados, contactos secretos y una revelación capaz de cambiar la historia de la humanidad.
Por eso creo que algunos elementos más fantásticos, como los poderes psíquicos o ciertas capacidades de control mental, terminan siendo innecesarios.
La historia era suficientemente poderosa por sí sola.
Afortunadamente, Spielberg dosifica la información con inteligencia. Va soltando pequeñas piezas del puzle durante toda la película y consigue que cada nueva revelación resulte interesante.
Quizá el ritmo sea algo lento en algunos momentos, pero también es cierto que la película mejora minuto a minuto.
Ecos de Señales, Expediente X y toda una generación de ciencia ficción
Hay una secuencia en los campos de maíz que me recordó inmediatamente a Señales.
Y ahí empecé a darme cuenta de algo.
No estaba viendo únicamente una película nueva.
Estaba viendo una obra que conectaba con toda una vida consumiendo historias de extraterrestres.
Se me vinieron a la cabeza E.T., La guerra de los mundos, Distrito 9, Contact, Independence Day, V, Falling Skies y, por supuesto, Expediente X, una de mis series favoritas de todos los tiempos.
También pensé en videojuegos como Dead Space o Alien: Isolation.
Cada nueva pista parecía activar recuerdos acumulados durante décadas de cine, televisión, novelas y videojuegos relacionados con el misterio extraterrestre.
Un final que me tuvo al borde de las lágrimas
Todo desemboca en una secuencia final que me pareció espectacular.
La protagonista llega a una cadena de televisión mientras cientos de servidores cargan terabytes de información clasificada. Poco a poco, diferentes emisoras empiezan a conectarse a la retransmisión.
Y entonces sucede:
Comienza la revelación.
- Roswell.
- Área 51.
- Archivos secretos.
- Material clasificado.
- Vídeos ocultos durante décadas.
Mientras las imágenes aparecían en pantalla, yo no estaba pensando únicamente en la película. Estaba recordando años de documentales, teorías, noticias, series y debates sobre la posibilidad de que no estemos solos en el universo.
Fue una experiencia muy emocional.
La película consigue que el espectador sienta que está asistiendo al acontecimiento más importante de la historia de la humanidad.
Un final abierto que dividirá al público
La decisión más polémica llega en los últimos minutos.
Cuando parece que por fin vamos a obtener todas las respuestas, Spielberg corta la historia y deja la revelación definitiva fuera de pantalla.
Muchos espectadores salieron frustrados.
Yo también me quedé con ganas de saber más.
Sin embargo, investigando después descubrí que Spielberg y David Koepp tomaron esta decisión de forma deliberada. El mensaje final no importa tanto como la idea de escuchar, comprender y estar preparados para aceptar una verdad que podría cambiarlo todo.
Aun así, sigo pensando que pocas veces he visto terminar una película justo en el momento en que más quería seguir viéndola.
Qué dice la crítica especializada
La recepción ha sido muy dividida.
Algunos medios la consideran una de las películas más interesantes de la etapa reciente de Spielberg y destacan su mezcla de conspiración, ciencia ficción y reflexión política.
Otros, en cambio, critican su ritmo, el exceso de persecuciones, algunos personajes poco desarrollados y una ejecución inferior a clásicos del propio director como Encuentros en la tercera fase o E.T.
También he visto bastantes comentarios sobre unos efectos especiales que, sin ser malos, están lejos de representar el mejor trabajo visual de Spielberg. No es algo que me sacara de la película, pero entiendo perfectamente la crítica.
Veredicto final
El día de la revelación no es la mejor película de Steven Spielberg.
Tiene elementos de ciencia ficción que considero innecesarios, desaprovecha una guerra mundial que podría haber sido fascinante y sus efectos especiales no están entre los mejores de su filmografía.
Pero también tiene algo que muy pocas películas consiguen.
Me hizo sentir que estaba presenciando el día más importante de la historia de la humanidad.
Y cuando una película consigue emocionarte, hacerte pensar durante horas después de salir del cine y despertarte las ganas de volver a ver clásicos como Encuentros en la tercera fase, significa que ha hecho algo bien.
Yo la disfruté muchísimo.
Y si eres de los que crecieron viendo Expediente X, Contact, Señales, V o La guerra de los mundos, probablemente tú también salgas del cine mirando al cielo de una forma diferente.
Si te ha gustado... ¡Compártelo!
 Tal vez te interese...


